BLOG: Computación en la Nube

Qué es, cómo nos ayuda y qué precauciones debemos tener aprovechando este nuevo paradigma de computación.

Hoy en día el término computación en la nube se ha vuelto prácticamente cotidiano; en los noticieros, en los periódicos y hasta en las conversaciones casuales se escucha mucho que eso está en la nube, o te lo envío a través de la nube; incluso se habla de la nube de tal o cual marca del mismo modo que se habla de la nube privada de una empresa. Nos queda claro que esta forma de trabajar se ha logrado insertar en todos los rubros y ha beneficiado a usuarios tanto corporativos como personales, pero… ¿qué es exactamente la nube?

Diagramas

Cuando se empezó a formalizar la computación como ciencia una de las primeras tareas era el documentar la forma en que los equipos trabajaban y el cómo se conectaban entre sí. Estos diagramas indicaban los diferentes tipos de equipos y cómo estos lograban intercambiar información a través de los diferentes medios disponibles – por ejemplo, cables y antenas de radio.

En algunos casos, la conexión se hacía a través de una red pública o privada de la cual no se tenía información específica; del mismo modo que hoy en día contamos con que al levantar un auricular y marcar un número de teléfono alguien nos debe contestar del otro lado sin nosotros tenernos que preocupar por cuántos equipos, cables, antenas y satélites esa comunicación tuvo que pasar para llegar a su destino.

En estos diagramas se acostumbró a dibujar con trazos específicos las líneas de comunicación conocidas, y en el lugar de conexiones y sistemas de terceros de los cuales no se tenía control se dibujaba una nube, ya que su contenido interior no era importante o estaba fuera de nuestro control. Esta tradición se mantiene hoy en día cuando vemos cualquier diagrama que incluye el Internet; al final del día lo que nos interesa es que funcione, independientemente de qué equipos se utilizan del otro lado de la conexión

En resumen, la computación en la nube es el resultado tanto de la adopción como de la evolución de múltiples tecnologías y plataformas existentes; su objetivo es el permitir que los usuarios puedan beneficiarse de todas estas tecnologías sin necesitar saber en profundidad ni tener experiencia con cada una de ellas. De este modo se abaratan costos, se simplifican las tareas y se permite que los usuarios puedan concentrarse en los aspectos de su negocio y no en el mantenimiento de sistemas informáticos.

Beneficios

Principalmente, los beneficios que trae la computación en la nube consisten en el ahorro de costos y la disminución de la complejidad. Tanto en nuestra vida personal como en nuestro trabajo, podemos lograr aprovechar recursos que de otro modo se nos harían muy costosos o complicados, sin tener que dedicar también nuestro tiempo a conocer en detalle cada una de las tecnologías que permiten esta forma de trabajo. A continuación algunas de las cosas que podemos llevar a la nube en nuestra vida personal y laboral.

Música, Películas, Fotos

Al ser humano le gusta compartir historias; desde tiempos inmemoriales utilizamos nuestra expresión de diversas maneras para compartir con otras personas esos momentos importantes de nuestras vidas, o para conocer más sobre personas, lugares y sucesos que se dan en otro momento y lugar. Nuestros dispositivos móviles ahora también, junto a nuestras cámaras fotográficas digitales, nos permiten compartir esas imágenes por medio de servicios como iCloud de Apple, Google+, Flickr, y las redes sociales como Facebook y Twitter. Igualmente podemos compartir vídeos y crear collages virtuales a través de éstas y otras redes. Antes de la implementación de tecnologías de la nube, nos hubiera tocado instalar equipos y software dedicado y conectado del Internet 24/7 para de este modo compartir nuestras fotografías y vídeos, además de contratar una conexión permanente de Internet.

En cuanto a la música, pasamos de partituras a cilindros de pasta, seguidos de discos de vinil y acetato, y finalmente a cintas y CD’s antes de empezar a distribuir la música electrónicamente. Con el advenimiento del iPod empezamos a contar con miles de canciones en nuestro bolsillo. La tecnología de la nube nos permite llegar un paso más allá: en vez de contar con un dispositivo con una enorme capacidad de almacenamiento, un dispositivo más sencillo – o incluso una simple aplicación en nuestro dispositivo móvil – nos permite contar con acceso a un catálogo de centenares de miles de títulos en un instante, a través del Internet. Aunque podemos almacenar algunos cientos (o miles) de canciones en nuestro equipo para cuando no tenemos acceso al Internet, el hecho es que podemos acceder en segundos a prácticamente todo el contenido musical que se haya publicado alguna vez, sin tener que preocuparnos de almacenar, catalogar y distribuir todo. Servicios como Spotify, Pandora, Music Unlimited y otros nos acercan a toda la producción musical disponible en la nube.

Las películas pasaron por un proceso similar; de cinta celuloide a cinta magnética, VideoCD, DVD y Blu Ray. Hoy en día ya la mayoría de las películas se distribuyen no en medios físicos, sino a través de la nube. Sin tener que preocuparse por almacenar y distribuir el contenido, los usuarios tienen acceso a través de iTunes, Netflix, Hulu, Crackle, HBO Go y otros servicios a miles de películas – desde los hermanos Lumière hasta los hermanos Wachowski, desde Hollywood hasta Bollywood.

Almacenamiento y Aplicaciones

El otro uso que más se le da a la computación en la nube es el almacenamiento y proceso de datos. Una de las primeras empresas en proveer servicios de almacenamiento, y quizás una de las más conocidas, es Dropbox. Un gran número de usuarios guardan sus datos importantes en servicios de esta empresa, así como en OneDrive de Microsoft, Google Drive, Mega, y otros. La idea es simple: cualquier archivo que almacenamos en nuestro equipo en una carpeta en particular es respaldado de forma transparente y automática en estos servicios en la nube; no nos interesa dónde, en qué servidor o a través de qué líneas de telecomunicaciones llega. Nuestra tranquilidad está en que la información estará siempre disponible en caso de alguna falla.

En cuanto a aplicaciones todos estamos familiarizados de algún modo con los programas tradicionales de oficina: procesamiento de textos, hoja de cálculo, presentaciones. Así mismo, hay otros programas de manejo de contactos, contabilidad, planilla y gestión de recursos. Todo esto hoy en día puede ser “alquilado” a una empresa de servicios en la nube, junto a servicios que tradicionalmente eran provistos por empresas de Internet como el hospedaje de nuestro sitio web y el correo electrónico. Empresas como Google, Amazon, GoDaddy y Microsoft ofrecen toda una gama de servicios accesibles tanto desde cualquier computador con acceso a la web como desde cualquier dispositivo móvil.

Precauciones

Como todo avance tecnológico es importante su uso responsable y con el conocimiento de cuáles son las formas en que uno puede ser afectado, ya sea por su propia mano o por parte de terceros. Esto se ha convertido ya en tema importante a partir de los eventos que han sido noticia en el 2014, desde Snowden hasta los ataques a la nube de Sony y otros proveedores.

A la hora de trabajar cualquier tipo de sistema que se conecte con el mundo exterior – y más todavía en el caso de la computación en la nube – la seguridad debe ser no solo prioritaria, sino contínua. No es una acción como quien “enciende un interruptor”, sino una filosofía que debe ir de la mano con todos los procesos de principio a fin.

El utilizar contraseñas seguras es crítico; más importante aún es preferir aquellos sistemas que usen doble autenticación – por ejemplo, que antes de acceder a la información tengan que comprobar la identidad del usuario a partir de un mensaje de texto a su móvil. Muy importante también es no utilizar la misma contraseña para diferentes servicios, ya que si hay algún problema de seguridad en uno de ellos un atacante podría “saltar” a otro servicio con facilidad.

Si vamos a utilizar servicios de almacenamiento de documentos que son muy sensitivos, debemos cifrar los datos antes de que estos sean almacenados en la nube. Así, de haber algún tipo de falla de seguridad en nuestro proveedor, no seríamos susceptibles a fugas de información.

También es sumamente importante la seguridad física de los equipos que utilizamos para acceder a estos servicios. Si nuestro dispositivo móvil o nuestra computadora portátil es robada, debemos asegurarnos en primera instancia de que para el acceso a los datos sea necesaria una o más contraseñas y que los datos estén cifrados. Si utilizamos equipos de terceros, debemos asegurarnos de no dejar grabada nuestra información.

Si utilizamos una red insegura o fuera de nuestro control – aeropuertos, hoteles, oficinas ajenas – debemos asegurarnos de que nuestras comunicaciones estén cifradas también. El nivel de seguridad que en su momento fue el más elevado – el sistema SSL que se acostumbra a usar en la actualidad con banca en línea y compras online – debe ser el mínimo al que aspiramos; existen soluciones económicas para crear Redes Privadas Virtuales que cifran todo el tráfico entre nosotros y nuestros servicios para evitar que terceros nos “escuchen” la conversación digital.

Por último, mantenerse informado es clave. Aunque la computación en la nube nos permite desentendernos de muchos de estos procesos y concentrarnos en nuestro negocio, tenemos que estar preparados para cuando falte o falle el servicio – del mismo modo que lo debemos estar cuando falla la electricidad, el agua, o los servicios de telecomunicaciones. Como cualquier otro servicio tipo utility, tenemos que tomar en cuenta la posibilidad tanto de que falle el servicio como la de que nuestro proveedor deje de funcionar permanentemente por una quiebra o una catástrofe; debemos tener respaldos de todo en más de un proveedor de nube del mismo modo en que tenemos una planta eléctrica o agua almacenada para cuando se interrumpe el servicio.